Tu sangre y juventud son mi alimento en plenitud.
De impetuosa fuerza
incansable, con mirada tierna en claro color madera, haces divina la
espera venciendo a los prejuicios, despertando mi hambre entera.
Bebo de ti esa ambrosía
vital, en místico ritual cuál Mantis religiosa que come gustosa al
final del apareo.
Permítete ser un huésped
en este antiguo castillo, donde nada vas a perder...
A cambio, tomaré tu
invitación de ser depredador con quien compartes similar adicción
por la libertad y el
placer.
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