Las despedidas siempre son tristes.
Nos quedará un bonito recuerdo, pero ya ni me acuerdo cuantas tristezas mis ojos van a recordar...
Las que quisiera olvidar, y otras que nunca fueron, en un tiempo que pasó como el viento de lluvia que cae sin avisar.
Así las cosas hermosas quedan en un instante que miró el cielo.
No quiero decir adiós, pero quedarme en un momento tampoco puedo...
La vida te impone un credo y no hay marcha atrás si de frente se va sin miedo.
Sola Poeta.
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