Era tan seductor y real ese sueño, que no alcanzan letras para retratar lo animal y placentero.
Nos comíamos por entero.
Sol y Luna consumando
el sexo guerrero.
-Instintos al desnudo-
Creados del mismo fuego.
Pero llegó el despertar,
con humedad y desespero...
Somos eternos en las ilusiones e inmortales sedientos de nuestras secretas pasiones.
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