Relato II
La Mar
El destino del amor no te sonríe, únicamente miras la Mar donde lanzaste lágrimas de navajas.
_ Nada está escrito, por eso cuento mis secretos a las olas que vienen y van. Déjame tranquila, que solo tú andas también.
Allí se encontraba ella, con la mirada perdida, soleada y tranquila.
Apartada del tiempo, mientras el viento le conversaba, impertinente
se quedó a su lado para ver si podría escuchar alguna frase o sentimiento
desbocado, pero la mujer no dijo nada y así quedó desconcertado.
Los
silencios entre el mar y la gitana saben llevarse bien, ellas conocen
del amor y el mal querer, misterios atesorados bajo el manto azul salado
en las profundidades de un enigmático ser.
Y es que... La Mar, también es una mujer.
#EscritosEnAzul
#SolaPoeta.
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