Intenté tantas veces encontrarte, pero no eras ninguna de esas personas que tanto amé.
Quizá nunca estuviste allí.
Pensé en olvidarte.
Dejé de buscarte.
¿Y si no existieras?
Sería entonces, una carga aislada
en el universo.
Que no se atreve a morir, porque se aferra a la esperanza del bello vivir.
Quedaré suspendida en un horizonte parlante de letras,
que alguien leerá,
alguna vez,
en algún tiempo.
Seré la gata en libertad, con ojos delirantes del todo extraño a su palpar, jadeante por instantes, presumiendo majestad.
Una maldición o quizá hechizo
lanza toda ilusión del amor al
piso, cuando hablo con sinceridad.
Pero no se fingir, y siempre digo
la verdad.
Tal vez, en algún cielo alguien me mira y no quiere compartirme con nadie más.
Por eso, sigo cual ermitaño
mirando
historias donde no soy protagonista, únicamente la guionista, que al
final cierra la obra a solas, perdiéndose de vista.
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